la taza

cuando tú, azúcar morena
endulzas el café 
en la mañana;
cuando tú y su calentura 
son uno;
te bebo a sorbos.
penetras mi garganta 
con tu rígida dulzura ardiente
que hiere y te hace desear mas.

te doy otro sorbo
que no sacia mi deseo
por beberte entero;
puya y ardiente
te llevo nuevamente 
hacia mi boca,
te sorbo y sigo sorbiendo
hasta que no queda nada en ti
y todo tu ser baja mi garganta
calor, espesura, hierro.

me sacio en saborearte.
te doy el último sorbo de la mañana 
y caes,
tal taza, 
rendido.

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