cuando tú, azúcar morena endulzas el café en la mañana; cuando tú y su calentura son uno; te bebo a sorbos. penetras mi garganta con tu rígida dulzura ardiente que hiere y te hace desear mas. te doy otro sorbo que no sacia mi deseo por beberte entero; puya y ardiente te llevo nuevamente hacia mi boca, te sorbo y sigo sorbiendo hasta que no queda nada en ti y todo tu ser baja mi garganta calor, espesura, hierro. me sacio en saborearte. te doy el último sorbo de la mañana y caes, tal taza, rendido.
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